
Consejos para dueños primerizos
Si es tu primera vez con un perro, hay detalles que marcan la diferencia. Asegúrate de que siempre tenga agua fresca y una alimentación adecuada para su edad y tamaño. Agenda una visita al veterinario para su primer chequeo, vacunas y desparasitación; esto es esencial para su salud. Ofrécele juguetes seguros que no representen riesgo de atragantamiento y que lo ayuden a liberar energía. Crea un espacio propio donde pueda descansar y sentirse protegido, como una cama cómoda en un lugar tranquilo. Y lo más importante: ten paciencia y dedica tiempo a conocerlo. Cada perro tiene su personalidad, y con cariño y constancia se convertirá en tu mejor compañero.
Cómo enseñarle a hacer sus necesidades
La clave es la constancia y la paciencia. Llévalo al mismo lugar cada vez que termine de comer, se despierte o termine de jugar, porque son los momentos en que más necesita hacerlo. Cuando lo haga bien, felicítalo con entusiasmo y dale una golosina; esto refuerza el comportamiento positivo. Si se equivoca dentro de casa, no lo castigues: solo limpia con productos que eliminen el olor para que no lo asocie como un lugar permitido. Si vives en departamento, puedes usar empapadores o césped artificial como solución temporal. Recuerda: este aprendizaje puede tardar varias semanas, así que no te frustres.
Paseos y ejercicio
Si nunca paseaste un perro, ten en cuenta que el paseo no es solo para que haga sus necesidades: es su momento de explorar y liberar energía. Empieza con paseos cortos (10-15 minutos) y aumenta el tiempo poco a poco. Usa un collar cómodo y una correa segura; revisa que no esté demasiado ajustado ni flojo. Durante el paseo, deja que olfatee, porque eso lo estimula mentalmente. Si se cruza con otros perros, mantén la calma y observa su reacción; no lo fuerces a interactuar si está incómodo. Establecer una rutina diaria, preferentemente a la misma hora, ayuda a que se sienta seguro y reduce la ansiedad.
Baño y cuidado del pelaje
Para quienes nunca han bañado un perro, es importante saber que no se trata solo de mojarlo y aplicar shampoo. El baño debe ser una experiencia tranquila y segura. Lo ideal es hacerlo cada 4 a 6 semanas, salvo que se ensucie mucho. Usa siempre shampoo especial para perros, porque los productos para humanos pueden irritar su piel. Antes de comenzar, prepara todo: toalla, cepillo y secador (si tu perro lo tolera). Durante el baño, evita que el agua entre en sus oídos y ojos. Después, secalo bien, especialmente en orejas y patas, para prevenir hongos. Además, el cepillado regular entre baños es clave para mantener el pelaje sano y reducir la caída del pelo. Si tu perro es de pelo largo, dedica unos minutos diarios al cepillado para evitar nudos.

